El tiempo en Rosario Aerodromo - Predicción a 7 días y condiciones actuales.
Blogsome

La primera vez que intimé con un extraño en la calle (2/2)

Blogalaxia Tags , , , , , , , ,
Technorati Tags , , , , , , , ,

Un hombre que por error en lugar de manotear la palanca de cambios, agarra el miembro del acompañante, es puto- Primera Parte - Cuando subí al auto, el conductor me recibió con una cálida sonrisa. Era un cuarentón masculino y atractivo, llevaba puesta una costosa chomba Lacoste. Pisó el acelerador y, sin prolegómenos, me invitó a ir a su casa. Le pregunté para qué y como respuesta, me agarró la mano para que tocara su bulto, durísimo. Le dije que no. Su cara amable se transformó y me increpó que para qué había subido. Le repliqué haciéndole palpar que también la mía estaba como una piedra.

En ese entonces, yo desconocía los términos activo y pasivo, por eso lo expresé de esa manera. Ya había probado el rol de locomotora jugando al trencito con Sergio. Ahora quería ponerla de una buena vez. No me interesaba ser penetrado y mucho menos por un extraño. Ante mi respuesta negativa, el hombre me pidió, sin más, que bajara del vehículo. De casualidad, había llegado a una cuadra de mi casa. Al menos me habia ahorrado el boleto de autobús, pensé.

Finalmente, a los pocos días, en una nochecita cálida que invitaba a yirar sin rumbo por las calles, terminé en el auto de un muchacho hermoso, de treinta y pico de años, ojos claros, cabello castaño claro, bigote tupido al estilo ochentoso, con los pelos del pecho asomando por su camisa un poco abierta. Era perfecto, salvo por un pequeño detalle. (seguir leyendo…)

Me mudé de barrio y descubrí el levante callejero (1/2)

Blogalaxia Tags , , , , , , ,
Technorati Tags , , , , , , ,

Terminal de Ómnibus Mariano Moreno de Rosario en el barrio de EchesortuComo ya conté en otros relatos, la casa en la que pasé mi infancia y juventud temprana, estaba ubicada en la tranquila zona residencial de Fisherton. Cuando cumplí los 19 años, mi madre y yo nos mudamos. Fuimos a vivir al barrio de Echesortu, cerca de la Terminal de Ómnibus, un área de Rosario con mucho movimiento de día y de noche, a solo veinte cuadras del centro. En el nuevo vecindario, detecté que ocurría un extraño fenómeno, aún ignorado por mí. Si miraba a los autos que pasaban con hombres solos, algunos frenaban y me hacían señas de que subiera.

En esa época, en mi ciudad no existían los gay, eran invisibles. No se nombraba esa palabra en los medios de comunicación. Había un bar nocturno para homosexuales, pero solo lo sabían los que se movían dentro de ese submundo oculto, que yo desconocía. No se había inventado Internet, ni el chat, ni las líneas telefónicas para gay. Sin que nadie me lo enseñara, descubrí que dando vueltas por la calle podía conocer hombres que buscaban hombres. Y no había tanta inseguridad como ahora.

¡Qué buenas patas tienen los tenistas, bien formadas y musculosas!La primera vez que me quisieron levantar fue un sábado a la siesta. Un machote salió del club de tennis que quedaba cerca de mi casa. Yo pasaba caminando por ahí y lo miré de arriba a abajo, porque estaba muy fuerte. Era un bombón treintañero de piernas musculosas, con un short de tenis de color azul francia que le marcaba bien el bulto y la cola. Proseguí mi marcha. El tipo se subió a su auto, arrancó, se acercó por detrás y paró unos metros adelante mío. El corazón me latía fuerte, tuve miedo, no me animé a subir. Doblé en la esquina, a contramano, para que no pudiera perseguirme.

La vez siguiente, yo estaba más decidido a lanzarme a la aventura. Iba esa tarde por la vereda y un señor cincuentón de patillas canosas detuvo su automóvil cerca mío. Entré al vehículo y dimos unas vueltas, charlando de temas triviales. Empezó a tocarme la pierna. (seguir leyendo…)

Like a virgin, touched for the very first time (2/2)

Blogalaxia Tags , , , , , ,
Technorati Tags , , , , , ,

Venus virgen que quiere dejar de serlo- Primera parte - En algunas culturas, la pérdida de la virginidad se practica mediante una ceremonia, un rito de pasaje o de transición, que establece el ingreso de esa persona al mundo de los adultos. Sergio y yo debutamos juntos, en un mismo acto, que no tuvo nada de ritual, pero sí mucho de placentero. Por ese motivo, queríamos repetir el baile del perrito todos los días. Aprovechábamos que su mamá nos dejaba solos en la inmensa casona, ya que estaba la mayor parte del día afuera, limpiando viviendas por hora. Y sino, nos íbamos a curtir al cuartito del fondo de mi casa. En el caso de que a mi madre, que hacía 3 años que también era viuda, se le ocurriera venir a controlar qué estábamos haciendo allá atrás, tenía que cruzar el extenso jardín y eso nos daba tiempo suficiente para disimular la situación.

En nuestros encuentros, no había besos, ni chupadas, ni franela. Simplemente se dio así, no sé porqué. Por otra parte, había sido un debut sexual incompleto, ya que todavía faltaba la otra mitad del vuelta y vuelta. Mi compañero intentó varias veces más que yo lo penetrara, pero no hubo caso, mi pedazo le dolía. A mí me daba la sensación de que él no se relajaba, de que quería y a la vez se resistía a probarla.

No se puede ser gay de a ratosAunque la pasábamos muy bien juntos, Sergio, por su lado, procuraba tener relaciones con chicas. Me contaba con lujo de detalle sus aventuras. Yo no tenía ningún tipo de celos, porque sentía que cuando él me rendía cuenta de sus demás experiencias, las mismas pasaban a formar parte de nuestro mundo privado. Para mí, lo más importante era que cuando lo buscara, siempre estuviera dispuesto a intimar conmigo.

Hubo un par de ocasiones en las que me susurró con voz dulce, mirándome a los ojos, que aunque él conociera muchas mujeres, yo iba a ser el único hombre de su vida, suyo para siempre. Pero como mi compañero se preservaba de comprometerse con sus palabras, hablando un poco en serio y un poco en broma, no me sentí obligado a responder sus declaraciones. Tan solo las escuchaba atento y las atesoraba en mi interior. (seguir leyendo…)