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Aquel que retiene la eyaculación, mal acaba

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Leche concentrada y entera, tomátela todaPara la mayoría de los hombres, las palabras orgasmo y eyaculación vienen juntas de la mano, son casi sinónimos. Tanto así, que en Brasil, no se dice "voy a acabar", sino "vou goçar". Habitualmente, los varones suelen experimentar ambos hechos en forma simultánea, cuando llegan al momento de máximo placer, ya sea en una relación sexual o masturbándose. Pero a veces pueden darse el uno sin el otro. Por ejemplo, un macho a veces eyacula sin haber gozado si el encuentro sexual es demasiado veloz -vulgarmente llamado rapidito- lo cuál suele resultar frustrante.

En este artículo me refiero a la situación inversa, es decir, cuando alguien busca el placer sin eyaculación. En concreto, lo que quiero expresar, es que no entiendo a quienes eligen intencionalmente tener relaciones sexuales sin acabar, como estos cuatro casos prototípicos que describo a continuación:

- El comilón sacaleche: Se trata un manfloro promiscuo especialista en ordeñar miembros viriles masculinos, mediante diversas técnicas manuales y bucales combinadas. No acaba nunca para mantener la calentura, seguir excitado y así continuar buscando más jovencitos para vaciar. Tal vez, antes de irse a dormir, se pajee recordando sus encuentros del día.

- El casado guardasemen: Es un hombre que tiene el dedo podrido (así denomina una amiga mía solterona a quienes llevan anillo de casamiento), que cuando tiene sexo con los gay, realiza el precalentamiento, pero no acaba. Se excusa argumentando que esa noche tiene que cumplir con su señora, a la se refiere como la patrona.

- El marica geisha: Encuentra placer en (seguir leyendo…)

Excusas dadas por los bisexuales para autojustificarse

No seas celoso, dejame un ratito con ella que ya estuve con vosLa bisexualidad es un tema controvertido, sobre el que abundan disparidad de opiniones. Este artículo se enfoca solamente en un aspecto de la misma. Hay una minoría de hombres bisexuales que vive plenamente, sin sentir vergüenza de lo que le gusta. Pero la mayoría de ellos, cuando se acuestan con alguien del mismo sexo, lo hacen con culpa y remordimiento. Por ese motivo, es común que, antes o después del acto sexual, enumeren una o varias excusas para explicar o justificar su comportamiento, sin que su acompañante ocasional gay, ni nadie, se lo haya pedido.

A continuación, 10 excusas dadas por los machos bisexuales, que he tenido que escuchar con mis propios oídos o me las han contado mis amigos más comebalas. En rojo, la pregunta sarcástica que habría que hacerles cuando intentan justificar lo injustificable.

1. A mí me encantan las mujeres. ¿Entonces, qué hacés conmigo?

2. Lo hice porque estaba borracho. ¿La bebida causa la bisexualidad?

3. Esto es solamente algo circunstancial, del momento. ¿Sos actor? El papel de puto lo improvisaste muy bien…

4. No te confundas, en casa me espera mi señora. ¿No serás vos el confundido? ¡Acá te espera essshtaaa!

Dos hombres conversando en la cama sobre cómo estuvo el polvo5. A mí esto no me gusta. ¿Alguien te obliga a hacerlo, adónde está el arma apuntándote?

6. Yo onda nada que ver. No me va la onda gay. ¿Nada que ver con qué, con las mujeres? ¿Encamarte con otro hombre no es de gay?

7. No sé lo qué me pasó, no entiendo cómo hice eso. ¿Habrás sentido ganas de sentarte en el pelado con polera?

8. Lo que pasa es que a mí me gusta demasiado el sexo. ¿El exceso de deseo justifica que agarres todo lo que se te cruza?

9. Quiero que me hagas sentir lo mismo que yo les hago sentir a las minas. ¿Aburrimiento, lástima, risa, indiferencia?

10. No soy gay, sino que tengo fetichismo por el pene. ¿Es una manera rebuscada de admitir que te gusta la pija?

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Debajo, fotos del actor neozelandés Will Wallace (seguir leyendo…)

Tiroteo entre hombres: cacería en un boliche gay

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Este texto de mi autoría ya fue publicado en el blog Atención Viandante, que me ofreció la oportunidad de participar como Profesor Invitado de la Cátedra de Estudios Sociales de la Universidad de Massachusetts - UMASS. La consigna que me propuso El Pulpo fue que escribiera un artículo humorístico sobre el tiroteo gay (en Córdoba, tirotear es sinónimo de galantear, seducir, levantar). Me resultó imposible negarme, porque me lo pidió poniendo esta cara. He aquí el resultado:

¿Cómo es el tiroteo entre hombres? Cacería en un boliche gay

Hace un par de meses, viajé desde Rosario, mi ciudad, hasta la capital cordobesa, para participar del festejo por el 2do. Aniversario de Atención Viandante, que tuvo lugar el domingo 12 de octubre. Aproveché la noche previa del sábado para ir de cacería.

Salí al ruedo acompañado de DrGEN -heterosexual-, otro de los blogueros rosarinos que también se trasladó hasta la docta para participar del evento. Arrancamos yendo al boliche Dorian Grey. Dicen que allí el ambiente suele ser mezclado, aunque esa noche detecté muy pocos gay presentes. Me gustó la onda del lugar, pero como quería acción, estuve un rato nomás y partí solo hacia la disco Piaf, a pesar de que ese sitio me trae malos recuerdos.

Discoteca gay con hombres musculosos saltando sin pararLas posibilidades de levante que tiene un gay en un boliche afín de su propia ciudad son escasas, debido a que en el ambiente se conocen todos entre sí. En cambio, jugando de visitante en tierras lejanas, si es un buen cazador, puede elegir al que quiera para incrementar su colección de trofeos.

Cuando llegué a la Piaf, comencé mis operaciones estratégicas:

1. Detectar las zonas de tiro. Se trata de aquellas áreas donde se ubica la gente que quiere guerra. En ese boliche hay dos sectores: en el nivel inferior (bar), cerca de la puerta de ingreso; en el nivel superior (pista de baile), la zona caliente está cerca de la escalera.

2. Averiguar hasta qué hora dura la joda. El tiroteo empieza aproximadamente una horita antes del final y se torna cruento durante los quince minutos previos al cierre. Antes de que comience la guerra, no conviene (seguir leyendo…)