Capturado por el voyeurismo digital (1/3)
Podría definirse como voyeur electrónico o digital a aquella persona que se dedica a captar imágenes mediante teléfonos celulares, webcams, cámaras digitales o cualquier otro medio digital o telemático, por puro afán de coleccionismo, diversión o autocomplacencia sexual.
A lo largo y a lo ancho del planeta, millones de usuarios utilizan sus celulares en espacios públicos, para fotografiar a quienes les parecen atractivos. Haciéndose los distraídos, fingiendo que están escribiendo un mensaje de texto, apuntan disimuladamente a sus presas y las capturan para deleitarse más tarde contemplando las imágenes o publicándolas en Internet.
Los coleccionistas de fotografías de hombres bonitos o de mujeres hermosas, tomadas por ellos mismos, son una especie de cazadores furtivos contemporáneos, capaces de perseguir a sus víctimas en el subte, en el ómnibus, en la playa o en la calle, hasta lograr su objetivo. Aquellos que se dedican a ese pasatiempo, deshabilitan los sonidos del celular que indican que se disparó una foto, para no ser delatados.
Algunos voyeuristas digitales publican su recopilación en fotologs, blogs, foros o websites, para exhibirla ante los ojos curiosos de innumerables mirones que navegan por la Red. Tal es el caso de uno de mis amigos, que en su blog Boys Photos, expone su muestrario de retratos de hombres bellos, muchos de los cuáles fueron fotografiados por él mismo.
Antes opinaba que los que se dedican al hobby del click indiscreto eran sujetos un poco inmaduros y perversos. Pero en mis recientes vacaciones en Floripa, anduve solo… y para no aburrirme, me dejé caer en la tentación de inmortalizar, con mi cámara digital, la esbelta figura de los machotes preciosos que me rodeaban, para mostrárselas a los lectores del blog. Confieso que me divertí haciéndolo.
El último día que estuve en Brasil, iba caminando por la playa Galheta y se me acercó un mariquita flaquito apuntándome alevosamente con la cámara del celular. Me sentí un poco incómodo, pero lo saludé con una sonrisa y seguí adelante, con más vanidad que vergüenza por haberme convertido en un cazador cazado.
Y vos… ¿le sacaste una foto furtiva a alguien que te gustó?
En los próximos post… pongo la carne sobre el asador !
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