Sin duda, es mejor estar solo que mal acompañado
Vivir solo en algún momento de la vida, es normal y hasta necesario. Hay que aprovechar esa soledad para crecer, encontrarse con uno mismo y prepararse para que, cuando se presente la oportunidad de estar acompañado, uno pueda aprovecharla y disfrutarla al máximo. No es conveniente ir saltando de una relación a otra para huir de la soledad. Aquel que siempre tiene que estar acompañado, que no es capaz de estar solo, de tener sus propios proyectos, sus gustos, sus relaciones, tampoco es capaz de amar. Porque el primer amor es el amor de uno por sí mismo, que es imprescindible para que se pueda querer a los demás. Además, no hay ningún Estado Civil que garantice la felicidad.
Solamente tuve una relación de pareja estable y duradera. Fui muy feliz durante gran parte de los 10 años que compartimos juntos. Por ese motivo, tengo la certeza de que el amor entre dos hombres es posible. Es cuestión de tener fe, paciencia y suerte para encontrar a la persona adecuada, que quiera construir un proyecto de vida en común.
En los últimos 6 años, no he logrado formar una nueva pareja. Tuve un par de historias en las que me enganché bastante, pero no prosperaron. A veces tengo miedo de que mi situación se prolongue demasiado y se transforme en un problema irremediable. Pero prefiero seguir viviendo solo -en compañía de mi perra- antes que tener al lado a un hombre infiel, inmaduro, mentiroso, dependiente, aburrido o que la tenga chiquita.
Por otra parte, para la sociedad, si un hombre de más de 30 años no se casó, ni tiene novia… es puto, aunque intente disimularlo. Si un varón es trolo, es un caso perdido, está fuera de la norma. Es decir, a los gay no se nos exige que cumplamos con el mandato social de casarnos y tener hijos. Ningún familiar nos presiona para que nos pongamos de novio con otro hombre, nos casemos (!?) y adoptemos bebitos (!?). Para los demás, da igual que los comebalas tengamos pareja estable o no, es algo irrelevante, meramente anecdótico.
En mi caso, aunque esté liberado de la obligación social de tener una relación monogámica, me comporto como un romántico empedernido e incurable. Sigo intentando enamorarme con todo mi corazón. Como decía el recordado conductor de TV, argentino y peronista, Roberto Galán: "Yo me quiero casar ¿y usted?"
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Debajo, un hombre que reúne todos mis requisitos… (seguir leyendo…)



Para la mayoría de los hombres, las palabras
La
5. A mí esto no me gusta. ¿Alguien te obliga a hacerlo, adónde está el arma apuntándote?



















