No completaré su cuestionario Perfil_del_esclavo.xls
Una de las formas actuales de conocer gente es mediante el chat y el Windows Live Messenger, más conocido como MSN. A medida que uno conversa con un extraño, lo va conociendo hasta contar con los elementos suficientes para decidir si vale la pena verse en persona o es mejor eliminarlo de la lista.
En los últimos meses, estuve chateando con un hombre, que decía ser un profesional universitario muy discreto, de una localidad cercana a Rosario. Este contacto del MSN tenía la particularidad de saludar de manera distinta al resto, ya que en lugar de -hola, cómo va?, decía -cuándo vas a ser mío? Eso marcaba una actitud más jugada de lo habitual, pero a la vez más posesiva y demandante… algo que me llamaba la atención.
Hace un par de semanas, nos encontramos on-line un sábado a la noche y me dijo -estoy en Rosario, en un hotel del centro, querés que vaya a tu casa? Por motivos desconocidos se activó mi sexto sentido spider-gay y le inventé una excusa para no encontrarnos. Como las charlas con ese sujeto eran extrañas, preferí dejar pasar más tiempo antes de conocernos cara a cara.
Esta semana nos volvimos a encontrar en el Messenger. Tuvimos otra charla, más extensa, más normal en principio. De repente me pidió: -completame este formulario. Y envió una planilla de excel que se llamaba Perfil_del_esclavo_(limpio).xls (165 KB). Tuve una sensación extraña mientras se transfería el archivo. Me imaginaba que en lugar de ir a parar a Mis archivos recibidos, el documento iba directo a publicarse en mi blog…Cuando lo abrí, no lo pude creer… era un listado de 82 fantasías -¿o torturas?- Tenía que marcar con una X cuánto me gustaba cada una, para enviarsela a mi amo -¿desde cuándo era mi amo?- comprometiéndome con lo escrito. Asimismo, el amo prometía respetar mis límites y que los castigos físicos serían soportables, sin dejar marcas ni lastimar… y pensar que yo buscaba un nuevo amor o al menos alguien para pasarla bien!!!

La planilla incluía diversas clases de humillaciones, escupidas, lamidas, ataduras, golpes, escatología, travestismo, servidumbre, exhibicionismo, sometimiento, hacer de perrito y caballito, soportar cera caliente, hielo y electricidad, etc.
Completamente azorado, le pregunté: -¿Habitualmente aceptan completarte esta planilla? Respondió: -Claro, si no cuesta nada, es una pavada, solamente tenés que marcar con X. Dale, llenala y mandámela por e-mail así queda guardado tu perfil en mi correo. Sentí que completar con una cruz cualquiera de las opciones hubiera sido como firmar un pacto con el diablo.
No juzgo a nadie por sus gustos o prácticas parafílicas. Además, puede ser que el autor de este blog tenga o no alguna de esas fantasías… Pero lo de la planilla me pareció un desquicio absoluto. Por suerte, la virtualidad me sirvió como barrera protectora. Deshacerme de este personaje denso fue tan sencillo como presionar el botón derecho del mouse sobre su nick y luego Eliminar contacto.
gay, sadomasoquismo, perfil, amo, esclavo, chat, contactos
gay, sadomasoquismo, perfil, amo, esclavo, chat, contactos




De acuerdo con un estudio de la Universidad de Boston, el 75% de los chateadores consideran que no son infieles, porque no llegan a tener contacto físico con las personas que conocen por el chat y tampoco desean hacerlo. Lo ven como una forma de escapar del aburrimiento con sus parejas y disfrutar de otras experiencias, sin correr riesgos.
Aunque nunca había visitado ese sitio de contactos gay, quise verificar si era cierto lo que me había dicho, así que entré a revisar los perfiles de usuarios de Rosario… y apareció mi foto!!! El ladrón de identidad decía ser bisexual, activo, cinco años menor que yo, 1,80 m, 85 kg, es decir, era parecido a mí, ese perfil podría haber sido mío. Sentí mucha bronca e indignación.
A la semana siguiente, mi otro yo contestó que le interesaba mi propuesta de conocernos y me daba su MSN. Días más tarde, nos encontramos en el bar de la esquina de mi departamento. Cuando llegué, me estaba esperando sentado en una mesa. Era bastante parecido a mí, pero más joven y con ojos celestes. Tras el saludo de cortesía, le pregunté si sabía porqué lo había citado. Me respondió: "sí, por la foto." La tenía clarísima. Me pidió disculpas, prometió quitar mi imagen de su perfil. Para él, esa era una foto más de las que están en Internet. Me pareció sincero, así que lo perdoné y seguimos charlando sobre otros temas. Como él había venido dispuesto a tener sexo, no pude resistir la tentación de acostarme con mi clon mejorado, sobre todo teniéndolo servido en bandeja a menos de 50 metros de mi cama. Pasamos una linda tarde juntos, sin demasiadas sorpresas, ya que era como estar conmigo mismo. Esa misma noche recibí un e-mail suyo, que decía textualmente: 



















