Obsesión enfermiza y compulsiva adolescente (2/2)
acoso, persecucion, espionaje, adolescente, gay, obsesion
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- Primera parte - Nuestros roces secretos en el colectivo continuaron durante meses. Pero ocurrió otro hecho imprevisto. Una tarde volvía a mi casa en bicicleta atravesando la zona de la parada en la que él subía al ómnibus. De casualidad lo vi salir de un hermoso chalet con jardin al frente y rejas. A partir de entonces, cada vez que pasaba con el colectivo por la puerta de su domicilio, prestaba atención a todo lo que veía. Además, cada tanto me daba una vuelta por allí con la bici, para espiarlo.
Luego anotaba en un cuaderno los detalles de cada una de mis incursiones. Había armado una planilla con columnas, en las que registraba fecha, hora, si lo había visto, si estaba su auto, si veía allí a otras personas, si el portón de calle estaba abierto, si había luces encendidas de noche, etc. En base a la información obtenida, deduje que era casado y sin hijos. Pero surgían otras dudas, por ejemplo saber porqué algunas noches iluminaba el líving solamente con una ténue lamparita roja… ¿tendría algún significado secreto?
Poco a poco, mi curiosidad se fue transformando en una obsesión. Perdí el control de mis pensamientos de quinceañero. No podía apartarlo de mi mente ni siquiera un segundo. Quería acercarme a él y no sabía cómo. A veces me daba manija y me ponía a elaborar planes, bastante infantiles y rebuscados. Por ejemplo, sorprenderlo con un acto de coraje, ir a tocarle el timbre, fingiendo que era un promotor, un encuestador o un evangelista, como excusa para poder hablar con él cara a cara y escuchar su voz. Nunca tuve la osadía suficiente para hacerlo.
Un domingo a la siesta, como tantos otros, pasé en mi bicicleta por el frente de su casa y pegué la vuelta en la otra cuadra, porque había ido hasta allí solamente para husmear. El destino me tenía preparada otra sorpresa. Cuando volví a la puerta de su morada, estaba parado en la vereda, esperándome.
Me había descubierto merodeando. Cuando lo tuve enfrente, sentí vergüenza, culpa y pánico. No supe qué hacer, ni qué decir. Realicé un esfuerzo sobrehumano para cruzarlo con naturalidad, sin mirarlo. En el instante en que estuve a centímetros de su cuerpo, un fuego ardiente se expandió desde mi interior hasta mis mejillas y el resto de mi piel, debo haberme puesto muy colorado. Seguí pedaleando al mismo ritmo, sin parar, sin atreverme a mirar atrás.
Ese día finalizó abrupta y definitivamente mi pesquisa. Me di cuenta de que no estaba preparado para establecer otra clase de contacto con ese hombre, por más que lo anhelara. Por otra parte, él tampoco me había hablado nunca, ni había intentado acortar las distancias. Poco a poco, los encuentros en el autobús se fueron espaciando y se volvieron fríos. No hubo más roces. A veces, ni siquiera nos mirábamos a los ojos. Tiré el cuadernito de control a la basura. Por suerte, nunca más volví a sentir una atracción enfermiza por otra persona, al menos hasta ahora. FIN.
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Vigilancias? Libretas con datos de observaciones? O_O
Menos mal que ya se te pasó esa etapa, sino ya mismo estaría yendome de este blog, no sin antes recomendarte un psiquiatra XD
Comment La opinión de Emma — 15 de Marzo de 2009 a las 15:16
Emma: ¿Nunca te encegueciste por alguien a los 15 años? Qué suerte tuviste si no te pasó.
Saludos
Comment La opinión de Rosarioso — 15 de Marzo de 2009 a las 15:26
Nene! Eras la Glenn Close!
Comment La opinión de Nituni — 15 de Marzo de 2009 a las 15:55
Nituni: Jajajaja. Al menos me di cuenta a tiempo y la pude cortar. Y nunca más me pasó algo así. Debe haber sido la inmadurez de la edad (?!).
Saludos
Comment La opinión de Rosarioso — 15 de Marzo de 2009 a las 16:39
Uf, si habré tenido yo más de una vez esa sensación de vergüenza por sentirse descubierto…
Y el volverse obsesivo con algo o alguien no es una cosa que pasa solo a los adolescentes.
Comment La opinión de Eleuterio — 15 de Marzo de 2009 a las 20:36
Eleuterio: Es verdad, ocurre a gente de todas las edades. En mi caso, nunca más fui yo el acosador, pero sí hubo veces en las que me sentí acosado… aunque esa es otra historia.
Saludos
Comment La opinión de Rosarioso — 15 de Marzo de 2009 a las 21:58
La vida le pone finales así de abruptos a las grandes historias.
Besos mua besos chuik desde Mandril
Comment La opinión de Mocho — 15 de Marzo de 2009 a las 22:03
Mocho: Fue un poco abrupto porque me cayó como un balde de agua fría… menos mal, porque ya me estaba pasando de la línea. Don’t worry… en breve se vienen más historias.
Me encantó que me mandes besos desde Mandril, fue un gesto muy mono.
Saludos
Comment La opinión de Rosarioso — 15 de Marzo de 2009 a las 22:09
Me ha encantado… cuando leo cosas así me doy cuenta de lo inocente que pude llegar a ser cuando era adolescente y al mismo tiempo lo vivo que me sentía por aquel entonces, todo era nuevo, había que descubrir todo.
Comment La opinión de Jaimito — 16 de Marzo de 2009 a las 11:01
Jaimito: Es cierto, nadie nace sabiendo, hay que descubrirlo todo, aunque a veces sea duro, es el mejor camino, de eso se trata vivir.
Saludos
Comment La opinión de Rosarioso — 16 de Marzo de 2009 a las 18:03
HOLA! mi primera vez por estos lados..
Mmmm.. me pasó obsesionarme un poco por cierto muchacho,…imaginarme su casa(porque no sabia donde vivia, pero si en que zona), el corazón te galopa pensando en un posible encuentro “accidental”,….Loco, muy loco
Comment La opinión de KILLER QUEEN — 19 de Marzo de 2009 a las 20:26
Killer Queen: Ibas por mal camino con ese muchacho, si seguías te ibas a volver una psicópata como yo jeje.
Gracias por la visita, te espero de nuevo por acá.
Saludos
Comment La opinión de Rosarioso — 20 de Marzo de 2009 a las 00:43
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